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Escrito por Lucía Pérez Sanchis   
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Conocer Londres desde dentro

Una forma diferente de acercarnos a una ciudad archi-conocida como es Londres, es viviendo allí, conocer Londres desde dentro, conocerla como un Londinense. Una buena excusa es la importancia que hoy en día tiene el inglés en cualquier campo, y la dificultad que nosotros, los españolitos de pro encontramos a la hora de aprender la lengua sajona.

Cómo llegar a Londres

Para llegar a Londres e inventarte una vida nueva, no importa qué edad tengas, ni cuál sea tu país de origen, sexo o religión. Es cierto que los ingleses no son las personas más tolerantes y acogedoras del mundo, pero Londres es un feliz oasis de libertad social. Vas a encontrar gente de todas partes, excepto de Inglaterra. Haberlos, los hay, pero en una sociedad-hojaldre, como la inglesa, no se permiten relacionarse con estratos inferiores (=inmigrantes de cualquier procedencia). ¿Pero a quién le importa estando en la capital Europea de la multiculturalidad?

Para conocer Londres desde el interior, lo primero es estar dentro (aunque parezca una Perogrullada). Partimos de unos recursos económicos escasos ya que, a pesar de la estrepitosa bajada de la libra respecto al euro, todavía hoy Londres es una de las ciudades más caras del mundo.
La llegada es sencilla y asequible gracias a las compañías de bajo coste (Ryanair, Easyjet, Vueling). Una vez allí, lo más inmediato es buscar alojamiento. Ardua tarea: Londres es enorme. La ciudad está esquematizada en seis zonas concéntricas, numeradas desde el interior hasta el exterior: así la zona uno es el centro, y la zona seis las afueras. Lo mejor, o más práctico, siempre será vivir en zona 1 ó 2. El resto son engañosas: puede parecer que son más económicas pero a medida que te alejas del centro, el billete de metro aumenta el precio considerablemente. Tampoco podemos ignorar el tiempo que requiere llegar al centro cuando se habita en zona cuatro.

Buscar un apartamento es duro, y se requiere cierta estabilidad para poder elegir con criterio (lugar de trabajo, rutina y valor del tiempo), recomiendo pasar una temporada en un albergue (o hostel). Nada que ver con las habitaciones de 10 literas que tienes en mente, los albergues de Londres se asemejan más a una residencia estudiantil, con habitaciones individuales, dobles o triples. Se paga de forma semanal y se encuentran en zona 1. Una vez dentro tenéis tiempo de buscar trabajo o piso con tranquilidad.


Buscar trabajo en Londres 

El siguiente paso sería buscar trabajo. Uno siempre prefiere encontrar trabajo de lo suyo, lo cual requiere tiempo y buen conocimiento de la lengua. Según nuestra hipótesis inicial de escasos recursos económicos, consideramos que, sea cual sea nuestra preparación y experiencia laboral, necesitamos ganar de forma urgente dinero para pagar albergue, transporte y comida (los tres grandes pilares de nuestra supervivencia en Londres). Encontramos varias alternativas, entre las cuales, la hostelería parece la más apropiada, debido al dinamismo del sector y el contacto implícito con la gente.
Una vez elegido el tipo de trabajo que buscamos, es necesario redactar un currículum adecuado. Teniendo en cuenta que queremos ser camarer@s, lo mejor es omitir estudios universitarios y trabajos en otro tipo de sectores que distraerían la atención. Ha de ser claro, conciso, y sin fotografía. Se hacen cien copias, y se recorren las calles del centro entregando un currículum en cada cafetería, restaurante, tienda, que nos encontremos al paso. Como lugares clave, señalo dos recruitment centres (centros donde se contrata a gente de forma centralizada para toda la empresa) de dos grandes cadenas que veréis por toda la ciudad: Pret a Manger (situado en la estación de trenes Victoria), y Caffè Nero (en Covent Garden). Es importante ir el primer día de la semana, a primerísimo hora. Entregas el currículum y dices que estás buscando trabajo para, como mínimo, seis meses. Evidentemente, también respondes que prefieres “full time” y que  tu disponibilidad es absoluta. Mucho mejor que Caffè Nero es Pret a Manger: pagan más y tienen una política interna que protege mucho al trabajador.

Hay dos formas básicas para moverte dentro de Londres: el autobús y el metro. Hay abonamientos semanales, es necesario comprar la Oyster Card. El metro es mucho más caro. Si se vive cerca del trabajo, mejor el bus –cuestión puramente económica-. Hay que tener mucha paciencia, suele haber mucho tráfico, y en zonas claves (como Oxford St) a ciertas horas es más rápido ir caminando.


Qué hacer en Londres

Londres es la capital de Inglaterra y del Reino Unido. Situada al sureste de Gran Bretaña, es la ciudad más grande de la Unión Europea por superficie y población. Está dividida por el río Támesis que la corta de oeste a este.

Pasaremos un poco de largo los lugares más típicos y llenos de turistas: Westminster, London Eye, London Tower, London Bridge, St Paul, Oxford St, Picadilly Circus, Trafalgar Sq, Leister Sq. Para visitarlos, mejor en invierno que hay menos gente.
Aprovecha que la mayoría de museos y galerías de Londres (aquellos del estado) son completamente gratuitos (Nacional Gallery, British Museum, Tate Moderm, etc.) para visitarlos en varias ocasiones, disfrutando las visitas guiadas gratuitas, y los días con eventos especiales. Generalmente están abiertos hasta más tarde un día concreto de la semana.

El centro de Londres no es realmente tan grande como da la sensación, vale la pena dejar un poco de lado el autobús o el metro y optar por caminar. De esta forma se conoce realmente la magnitud de la ciudad y se aprecian las calles a escala humana. La ciudad deja de ser un conjunto de atracciones turísticas, para pasar a ser un entramado de calles, plazas y edificación, que se percibe como un todo, y donde el recorrido es igual o más importante que aquello que se desea visitar.

Una de las cosas más valoradas de Londres son los parques. Tiene muchísimos, y son todos preciosos. Supongo que especialmente a nosotros, acostumbrados a ver verde sólo en campos de golf, nos lo parecen. Sorprende que los niños se bañen en lagos, que las ardillas vengan a pedirte comida, que crezca hierba sin necesidad de aspersores, que la gente tome el sol en bikini, que se reserven “zonas” para jugar al fútbol con los amigos, y que sean tan grandes. A medida que la ciudad fue creciendo se fueron integrando los bosques y colinas que iban alcanzando, transformándolos en parques urbanos, con mayor o menor intervención paisajista. Cualquier día de sol es bueno para ir a pasarlo a un parque e imitar a los lugareños, desde Hyde Park, Regent’s Park, St Jamen’s Park, hasta aquellos que se encuentran más a las afueras, como Hamstead Heath, con un gran bosque natural con lagos aptos para el baño, o Finsbury Park, mucho más tratado. Kew Gardens son unos jardines botánicos situados al oeste de la ciudad; hay que pagar entrada. En Greenwich encontrareis, además del parque, un museo naval y un observatorio (que da nombre al meridiano) situado sobre una colina, desde la cual se aprecia todo Londres.

Como alternativa interesante a los parques, están los cementerios. Tienen tumbas de hace siglos, y lejos de dar miedo, permiten dar un paseo tranquilo y hacer fotos interesantes. Hay un cementerio en el barrio de Fulham, cerca del estadio de Chelsea, y otro, donde se encuentra enterrado Marx, en Highgate.

“La pequeña Venecia” es un conjunto de pequeños canales de agua dulce cerca de la estación de trenes de Paddington, no muy conocido. Se puede llegar paseando hasta Candem Town siguiendo el curso del canal que atraviesa también el zoo de Regents Park.

Durante los fines de semana se suelen poner mercadillos en todos los barrios de la ciudad. El de Portobello, de Notting Hill, se hizo especialmente popular después de la película, con el mismo nombre, que protagonizó Julia Roberts, pero más interesantes son los de Candem Town o Liverpool St.
Para salir por la noche hay infinidad de opciones, desde zonas de pubs, como el Soho, Candem Town, Fulham, London Tower o Angel; hasta discotecas míticas como Koko, Heaven o Havana.

Como alternativa a los lugares más animados de la ciudad, se puede dar un paseo nocturno por la orilla sur de Támesis, empezando en el puente de la Torre de Londres, y finalizando en Westminster. Por el camino, además de fabulosas vistas, también hay algunos pubs donde tomar cervezas.